Ran y el bufón de Kurosawa


Recientemente tuve el gusto de disfrutar de la película Ran (1985) de Akira Kurosawa. Me percaté que Kyoami, uno de los personajes, juega un papel atípico, pues no solamente es el bufón sino el personaje principal del filme. Tradicionalmente, en la narrativa de las películas, el bufón ocupa un lugar secundario, en Ran, es el que cuenta la historia.

Esta épica cinta, que se contextualiza en el Japón medieval, proyecta la caída y decadencia del imperio de Hidetora Ichimonji -el patriarca- de Tarö, Jirö y Saburö. Este drama muestra la desintegración, decadencia y deslealtad que sumergen a Hiderota en una profunda depresión al retirarse, así como también en un conflicto existencial, momento donde la figura del bufón está presente.

 

Kurosawa representa el involucramiento del bufón de manera paulatina. En un inicio, el personaje aparece en segundo plano hasta convertirlo gradualmente en el personaje principal. Kyoami, marca la pauta de los momentos medulares de la película. Su personalidad adquiere diferentes facetas: desde el personaje de bufón tonto, la marioneta, el compañero, el terapeuta hasta mimetizarse con Hiderota.

El bufón nos deja ver su lado humano, fragilidad en momentos complejos, un existencialismo en el que se plantea el significado de la vida. Una representatividad que muestra al bufón con características físicas que lo identifican (alto, enano, delgado, obeso) y a la vez, con cierto simbolismo a través de los colores de su vestimenta.

En Ran, la vestimenta de Kyoami, tiene franjas de color azul, amarillo y rojo, el color del atuendo de cada uno de los hijos de Hiderota. La cercanía que tiene Hiderota y Kyoami es de transferencia. Por un lado, se interpreta como un desprendimiento del yo, para encontrarse a sí mismo; y por el otro, existe un acercamiento con el otro, para encontrase en él. Muestra su esencia divertida, pero también su lado humano.

 

La expresividad facial tanto de Hiderota y Kyoami, tiene rasgos del teatro Kabuki porque representa el drama estilizado como forma de expresión y entretenimiento. En Ran, Kyoami baila, canta, llora, se burla, hace malabares y es desafiante.

El budismo, como doctrina filosófica y religiosa, es el remedio en los momentos más obscuros y existencialistas de la trama, como cuando Kyomy se cuestiona, ¿por qué sigo a este hombre?, refiriéndose a Hiderota, y encuentra la respuesta al pensar que con sus acciones alcanzará el paraíso.

También el sol y la luna representan luz y obscuridad, dualidad que se muestra tanto en escenas, personajes y, principalmente, en Hiderota y Kyomi, mediante los momentos de drama y luminosidad, consciencia y pérdida de la razón. Hiderota y Kyoami son una dualidad porque ambos responden muchas de sus dudas existenciales.

La influencia planetaria, la divinidad y la astrología, son una forma de encontrar respuestas en el mundo o justificar sus actos, mezcla de discordia, traición, engaño. Además, en esta narrativa el bufón no se aparta del rey, es su consejero; le canta y le es leal. Se vuelve  el compañero de Hiderota y lo consuela.

 

Para esta cinta, Kurosawa se inspira en la obra King Lear de William Shakespeare, la adaptación obedece prácticamente a dos actos, pero a diferencia de Ran en King Lear, las protagonistas son mujeres. No obstante, el bufón juega el mismo rol, por lo que se destaca a este personaje como el elemento principal del filme del legado de Kurosawa.

En una de las escenas Kyoami expresa -¡Estoy perdido!-, Hiderota le responde, –es parte de la condición humana-. Una línea de reflexión que nos recuerda la continua búsqueda de la humanidad por el sentido de su existencia. Un sentido que se busca desde la dualidad, desde la contradicción y, en algún grado, desde el sufrimiento emocional.

Los invito a disfrutar la película de Ran de Akira Kurosawa. A conocer más de la tragedia clásica japonesa que no difiere mucho de la europea, y que a pesar del tiempo, la trama es vigente.

2 comments

¿Qué opinas de lo que acabas de leer?

  • Muy interesante!
    Creo que muchos mexicanos sabemos poco del cine japonés, por lo que un análisis experto como el que nos ofrece Claudia nos ayuda a apreciar mejor esta producción artística.
    Gracias Claudia!

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