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Sunday, December 16, 2018
Vida y Bienestar

9 claves para ser emocionalmente inteligente

>Roberto Arriola Roberto Arriola
octubre 26, 2017

Poco a poco, cuando el estrés empieza a hacer estragos en nuestra vida, descubrimos la posibilidad de aprender a gestionar nuestras emociones. Una novedad en términos generacionales, pues eso es algo que no les fue enseñado a los que estuvieron antes.

La clave de la gestión adecuada de las emociones es considerar tanto lo que no se debe hacer como lo que sí debe hacerse. Así lo sostienen los estudios realizados por el Dr. Travis Bradberry, del Centro de Investigación Talentsmart de Estados Unidos, en el que ha analizado a más que un millón personas. Se ha podido demostrar que las capas superiores de las organizaciones se ocupan con gente de alto desempeño en cuanto a inteligencia emocional se refiere (90%).

En consecuencia, resulta interesante conocer aquellas cosas que las personas, emocionalmente inteligentes, son cuidadosas en evitar con la finalidad de mantenerse a sí mismos tranquilos, enfocados y en control. Estas personas buscan conscientemente evitar los siguientes comportamientos, pues saben lo fácil que resulta caer en ellos si no se es cuidadoso.

Estas son algunas de las 9 claves que evitan las personas emocionalmente inteligentes y de alto rendimiento:

1.- No permiten que nadie limite su alegría

A partir del momento en que tu sentido del placer y satisfacción se deriva de compararte con otros, ya no eres más el amo de tu propia felicidad. Cuando las personas emocionalmente inteligentes se sienten contentos por algo que han hecho bien no permiten que la opinión de nadie les arrebate esa satisfacción y esa sensación de logro.

Es cierto que resulta imposible substraerse totalmente de lo que los demás piensan de uno, pero no debemos compararnos con otros todo el tiempo. Las opiniones de otras personas siempre deben tomarse con cautela. El verdadero valor de uno mismo viene de nuestro interior independientemente de lo que otras personas puedan pensar. Lo que es un hecho, es que uno nunca será tan malo o tan bueno como lo piensa la gente.

2.- Perdonan, no olvidan

Las personas emocionalmente inteligentes son rápidas para perdonar, aunque esto no signifique que olviden.

Perdonar significa dejar ir lo que ha ocurrido, pero no significa darle al agresor otra oportunidad. Las personas emocionalmente inteligentes se resisten a ser frenadas innecesariamente por los errores de otros, así que se apuran a tomar distancia de ellos y son firmes en la protección de sí mismos contra futuros daños.

3.- No mueren en la lucha

Las personas emocionalmente inteligentes saben lo importante que es vivir para luchar otro día. En conflicto con la emoción, pues para ellos afirmarse en el terreno para luchar esa clase de batalla asegura que les dejará severamente dañados. Cuando lees y respondes correctamente a tus emociones, entonces eres capaz a elegir tus batallas, y te afirmas en tu posición cuando el tiempo es el correcto para ganar.

4.- No priorizan la perfección

Las personas emocionalmente inteligentes no buscan la perfección como su objetivo, porque saben que no existe. Los seres humanos, por nuestra propia naturaleza, somos falibles. Cuando la perfección es tu meta, quedará en ti siempre una sensación de fracaso, y te la pasarás lamentándote por ello, buscando la causa de tu falla y lo que tal vez debiste haber hecho diferente, en vez de disfrutar de lo que fuiste capaz de alcanzar.

5.- No viven en el pasado

El fracaso puede erosionar tu autoestima y hacer que sea duro de creer que puedes alcanzar un mejor resultado en el futuro. Más aún, el fracaso es el resultado de tomar riesgos y de intentar alcanzar algo que no es fácil. Las personas emocionalmente inteligentes saben que el éxito descansa en la capacidad de encarar el fracaso y eso no puede suceder si se vive en el pasado. Alcanzar algo de valor siempre va a demandar tomar algunos riesgos y no puedes permitir que el pasado disminuya tu confianza en tus capacidades para alcanzar el éxito. Cuando vives en el pasado, éste se convierte en tu presente y limita tu capacidad de avanzar.

6.- No residen en los problemas

Las personas con alta inteligencia emocional se cuidan de no establecerse en sus problemas. Donde enfoques tu atención, determinará tu estado emocional. Cuando te estableces en los problemas creas y prolongas un estado emocional negativo con alto contenido de estrés, situación que mina su rendimiento.

Por el contrario, cuando te enfocas en acciones para mejorarte como persona y tus circunstancias, creas una sensación de eficacia personal que produce emociones positivas y mejora tu desempeño. Las personas emocionalmente inteligentes no se atascan en los problemas porque saben que son más efectivos si se enfocan en soluciones.

7.- No permiten gente negativa a su alrededor

Los quejumbrosos son malas noticias, porque únicamente se revuelcan en sus problemas y fallan en enfocarse en soluciones. Estas personas buscan reclutar a más personas a su “partido de la lástima” para que puedan sentirse mejor sobre ellos mismos.

Las personas frecuentemente se sienten presionadas a escuchar a los quejumbrosos, porque no quieren ser vistos como insensibles o groseros, pero hay una tenue línea entre prestar un oído comprensivo y verse drenado por su espiral de emociones negativas.

Uno puede evitar esta situación poniendo límites y distancia cuando sea necesario. Velo de esta manera, si esa persona fuera un fumador y tú no lo fueras, ¿te sentarías a su lado toda la tarde inhalando su humo pasivamente? Debes poner distancia de por medio y hacer lo mismo con los quejumbrosos. Una gran manera de establecer límites es preguntarles cómo han pensado arreglar esa situación. Se quedarán callados o conducirán la conversación en una dirección más productiva.

8.- No sostienen rencillas

Las emociones negativas rencorosas son en realidad una respuesta al estrés. El pensamiento acerca del acontecimiento implicado envía al cuerpo la indicación de prepararse para la batalla. Cuando una amenaza es inminente, esta reacción es esencial para la supervivencia, pero cuando una amenaza es historia antigua, sujetarse a ella genera un estrés sostenido que provoca estragos en el cuerpo y a la larga tiene consecuencias devastadoras en la salud.

De hecho investigadores de la Universidad de Emory han demostrado la contribución del estrés a la presión alta de sangre y a las enfermedades del corazón. Tener rencor es tener estrés y las personas emocionalmente inteligentes tratan de evitarlo a toda costa. Aprender a dejar ir al rencor voluntariamente no solo te hará sentir bien ahora, sino a la larga lo verás reflejado en tu salud.

9.- No dicen Sí al menos que realmente lo quieran

Una investigación realizada en la Universidad de California en Berkeley muestra que mientras más dificultad tenga una persona en decir “No” tiene más riesgo de experimentar estrés, agotamiento laboral, incluso depresión. Decir “No” es uno de los principales desafíos para la mayoría de la gente, especialmente en culturas como la mexicana.

“No” es una poderosa palabra a la que uno no debe temer esgrimir. Cuando es momento de decir “No”, las personas emocionalmente inteligentes evitan frases tales como “no creo que pueda”, “haré todo lo posible“ o “no estoy seguro”. Decir “No” a un nuevo compromiso honra tus actuales obligaciones y te da la oportunidad de atenderlas satisfactoriamente.

Aprender a gestionar nuestras emociones, reconociendo el papel central que tienen en nuestra calidad de vida es un cambio cultural significativo para nosotros los mexicanos. No obstante, entender su valor y los dividendos que esto arrojará tanto en lo personal como en nuestras relaciones sociales nos permitirá cada vez más… Vivir con Sentido.

Roberto Arriola
Roberto es actualmente Presidente de la Sociedad Mexicana de Estudios de Calidad de Vida, iniciativa pionera para favorecer el desarrollo humano. Ha asesorado a organizaciones, nacionales e internacionales, en materia de desarrollo económico y social. Licenciado por Universidad Iberoamericana en Ciencias Políticas y Administración Pública, con Maestría en Comunicación donde ha impartido la cátedra de negociación y políticas públicas, entre otras materias.