Bienestar personal y autoestima como base del bien social | LandingMX

Thursday, December 13, 2018

“El bienestar de la sociedad depende del bienestar de sus ciudadanos, muchos problemas, si no todos los que plagan la sociedad, tienen sus raíces en la baja autoestima de aquellas personas que configuran la sociedad”.

 Mecca.

Aunque el tema, autoestima, es aparentemente un tema sobre el cual “todo el mundo sabe”, y se conoce la importancia que tiene, es necesario tener presentes las razones por las cuales, dicho tema es de gran relevancia, y el porqué de su estudio científico.

Promover el estudio y trabajo de la autoestima cobra importancia, puesto que, entre sus funciones podemos destacar, que nos protege de las situaciones del medio en que nos desenvolvemos y que nos exponen a evaluaciones y autoevaluaciones constantes; la autoestima es una fuente de motivación que influye de manera positiva sobre nuestra conducta, permite que el malestar emocional que puede causar la crítica, el rechazo, los fracasos, las pérdidas o cualquier acontecimiento adverso, negativo o estresante, sea menor y nuestra respuesta a éstos, sea más adaptativa.

autoestima

 

El fenómeno de la autoestima es mucho más complejo de lo que parece a primera vista, sus implicaciones prácticas son primordiales, y parece estar relacionada con la salud mental y el bienestar psicológico; asimismo, se ha demostrado en repetidas ocasiones, que la autoestima y la salud psicológica se vinculan con consecuencias psicológicas favorables en diversas situaciones.

Este vínculo entre autoestima y conducta influye en el alto funcionamiento de la persona, el ajuste personal, el control interno, la probabilidad de resultados terapéuticos favorables, el ajuste positivo a la edad y a la vejez, la autonomía, etc. El concepto de autoestima es particularmente importante porque permite estudiar varias dimensiones del ser humano, por ejemplo, se considera a ésta, como la clave de la conducta normal, anormal e incluso óptima.

La baja autoestima se relaciona con ciertos fenómenos negativos, como las enfermedades mentales, sentimientos de inadecuación, falta de valía y ansiedad, incluso, se ha encontrado conexión entre la falta de autoestima y la depresión, el suicidio, las relaciones conflictivas, ciertos trastornos de personalidad y muchas otras condiciones desfavorables; de ahí surge el gran interés que ha alcanzado su estudio en el ámbito social. Es crucial la comprensión del rol que la autoestima desempeña en diversos temas sociales contemporáneos como el abuso de sustancias, el embarazo adolescente, el fracaso escolar y la delincuencia.

 

Pero… ¿qué es la Autoestima?


Es la visión más profunda que cada cual tiene de sí mismo. Cuando esta visión es una aceptación positiva de la propia identidad es porque está sustentada en la conciencia de la valía personal y de las capacidades propias. La autoestima se estructura a partir de la autoconfianza, del sentimiento de la propia competencia, del respeto y la consideración que se tiene a sí mismo. Refleja un juicio de valor que todos formulamos al enfrentar los desafíos y que se nos presenta a lo largo de nuestra existencia.

Considerada como actitud, la autoestima es la forma habitual de percibirnos, de pensar, de sentir y de comportarnos en relación con nuestro ser. Puesto que se genera en la interacción con el prójimo, implica autoconocimiento, cierto sentido de seguridad y de pertenencia, el dominio de la comunicación y la satisfacción de saberse útil y valioso para los demás.

autoestima

 

Las personas que manifiestan una confianza realista en sí mismos, en su mente y sus valores y que se sienten seguras, tienden a experimentar el mundo como algo accesible a ellos, reaccionan adecuadamente a los desafíos y las oportunidades que se les presentan a lo largo de la vida; la autoestima capacita y motiva, inspirando a las personas a conseguir cosas, a la vez que les permite sentir placer y orgullo por los logros obtenidos y experimentar satisfacción.

Cuanto más sólida sea la autoestima de una persona, mejor abastecida estará para luchar frente a la adversidad, tanto en su vida personal como en su carrera profesional; sus deseos, intereses y ambiciones, en cuanto a lo que espera de la vida, a nivel emocional, intelectual, creativo y espiritual.

Por otro lado, la baja autoestima, se ha considerado como un factor que facilita el riesgo de consumo de drogas y de alcohol; se relaciona con niveles de ansiedad altos, depresión, inseguridad, dependencia, soledad, poca estabilidad emocional, etc.

 

Las personas que la presentan, pueden manifestar sensación de inutilidad, de ser innecesarios, de no tener importancia, pérdida del entusiasmo por la vida, incapacidad para disfrutar, tristeza y melancolía permanentes, no aceptación de la apariencia física, sentir que no tienen amigos, temor a desagradar y perder la estima y aceptación de los demás, son hipercríticos consigo mismos y viven en constante estado de insatisfacción, son hipersensibles, la menor crítica los hiere y los agrede, padecen indecisión crónica por temor a equivocarse, se autocondenan cuando comenten errores, presentan un perfeccionismo obsesivo, el cual los conduce a un desmoronamiento anímico cuando las cosas no salen como ellos esperaban; muestran estilos de comportamientos pasivos o agresivos, los cuales no favorecen su desarrollo personal y sus relaciones interpersonales.

De esta manera, podemos observar el compromiso que tenemos, de trabajar constantemente en nuestra autoestima, en nuestro autoconocimiento, autocuidado, y desarrollo personal y así favorecernos a nosotros mismos, a los demás y a nuestra sociedad.

 


Referencias

Bermúdez, M. (2000). Déficit de autoestima: evaluación, tratamiento y prevención en la infancia y adolescencia. Madrid, España: Pirámide.

Branden, N. (2001). La psicología de la autoestima. México: Paidós.

Izquierdo, C. (2003). El mundo de los adolescentes. México: Trillas.

Anabel Fuentes
Anabel realizó estudios de Licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM y Universidad Pública De Navarra, España; cuenta con formación en Terapia Racional Emotiva en la Facultad de Psicología de la UNAM y como Psicoterapeuta Cognitivo Conductual en la División de Educación Continua de la misma Institución. Terapeuta de adolescentes y adultos, en formato individual y grupal. Es cofundadora del grupo de profesionales en Psicología “Crecer Psicología”. Asimismo, ha colaborado en la planeación y ejecución de cursos y talleres con diversas temáticas como: manejo y control de ansiedad, relaciones de pareja saludables, control de ira, autoestima y control de emociones, asertividad y habilidades sociales, etc. Ha participado como consultor de Recursos Humanos para la iniciativa pública y privada, en programas de capacitación de personal, calidad de vida, desarrollo profesional y humano, etc. asimismo ha desempeñado diversos cargos en dicha área.