Corea y la nostalgia por la Guerra Fría - La paz parece cercana | LandingMX
Monday, July 16, 2018

La semana pasada fuimos testigos de un acto asombroso, que para aquéllos que sentimos profunda nostalgia con el siglo XX, significó, tal vez, el verdadero fin de la Guerra Fría. Y es que ya no quedaba ningún conflicto abierto, de esta forma, como el de la península de Corea; sí, por ahí queda Cuba,  un poquito de Vietnam y China, pero ninguno como el del paralelo 38.

Fue bellísimo cuando Kim Jong-un pisó Corea del Sur, pero más hermoso cuando éste invitó a Moon Jae-in a pisar Corea del Norte; y lo hizo; se dieron cuenta de que es muy fácil cruzar y que no hay nada que temer, por lo menos en ese momento, en ese instante y en los siguientes días en los que estaremos pendientes de este estrechón de manos.

Corea

 

Y ¿por qué creo que es el verdadero fin de la Guerra Fría? No porque crea que la reunificación será pronta, ni porque así se vendrá abajo definitivamente el bloque comunista; simple y sencillamente, porque cae el último mercado cautivo del mundo, se abre a la globalización, al capital de todos los rincones del mundo, al Facebook, al YouTube, a la modernidad.

Ya es tiempo de que esos norcoreanos dejen de ser miserables por culpa de una sola persona; ahora podrán ser miserables porque así lo decidan un montón de corporaciones; deben tener presas para construir, carreteras por modernizar, trenes por transformar, telecomunicaciones por descubrir. Basta de que su vida sea absurdamente aburrida a causa de un gordito con peinado chistoso, ahora podrá ser intensamente monótona gracias a Mark Zuckerberg y algún chino que les venderá los dispositivos necesarios para tal fin; hasta podremos inventar el filtro joseon para Instagram, gris, profundamente gris, melancólico, muy Norcorea.

Pero más allá de eso, el gesto entre los dos líderes está padre; se parece un poco a cuando Cuba y Estados Unidos reabrieron sus embajadas, incluso a cuando cayó el muro de Berlín; bueno no tanto, espero me dé a entender.

La reunión y las posteriores negociaciones, que apenas empiezan, también ponen fin al Eje del Mal, entidad inventada por el otrora presidente Bush, hijo, cuando estaba lleno de ocurrencias y quería cambiar el mundo a como diera lugar; logró destruir a Irak, mientras su sucesor pudo distender a Irán; Trump tendrá el gran legado, en materia internacional, de haberle puesto fin al Eje (aunque su insistencia en dejar el acuerdo nuclear con Irán puede mantenerlo).

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Y sobre la participación del gobierno de los Estados Unidos de América en el encuentro, hay opiniones encontradas; mientras unos lo ven como una derrota más, pues consideran que no tuvo injerencia alguna, otros aplauden a Trump y hasta piden que le den el Nobel de la paz. Yo creo que tuvo mucho que ver, si no es que todo; los surcoreanos no se mueven un ápice sin el visto bueno de las administraciones gringas, y al líder norcoreano le debieron dar certezas para que se atreviera a cruzar la frontera, Mike Pompeo debió ser el portavoz, no hay duda de ello.

La ausencia de los Estados Unidos de América en la reunión, fue sólo corporal, pues por supuesto que su manto protector cobijó el acto. Ya se dijo que en las negociaciones de paz sí participarán, al igual que los chinos y, por qué no, hasta los japoneses y los rusos, entre más amigos mejor, para que duren las cosas.

En este momento, donde el mundo sigue en el camino del conflicto para resolver problemas, Corea nos da una esperanza para confiar en la diplomacia y en las negociaciones; apenas el año pasado, Trump y Kim intercambiaban en montón de bravuconería que incluso para algunos los hizo responsables del terremoto de septiembre pasado en México (por aquel absurdo rumor sobre la responsabilidad de los misiles lanzados por Corea del Norte). De repente llegaron los Juegos Olímpicos a Corea del Sur y, con ellos, las buenas voluntades; Trump empezó a twittear sobre un posible encuentro (con claros fines electorales y la amplia cobertura positiva de los medios de comunicación conservadores), Kim hizo lo propio, Moon aceptó y el resultado ahí está.

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Sin embargo, los sueños son solo eso, y el regocijo que sentimos por lo que vimos el viernes 27 de abril, puede derrumbarse de un momento a otro. Ya lo hemos sufrido en esta misma región del mundo. Las buenas intenciones se dan, los abrazos se intercambian, las negociaciones comienzan y, en un segundo, la tensión regresa.

Espero que no sea el caso; espero vehementemente que las negociaciones sean fructíferas, que haya un acuerdo de paz después de 65 años, que dicho acuerdo incluya la reunificación y que los coreanos puedan cruzar libremente la frontera. Para que yo también pueda viajar en un futuro a Pyongyang sin la necesidad de tanto requisito.

Lo deseé con Myanmar y se me cumplió.

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