Sociedades del Siglo XXI - Crisis poselectoral en Honduras | LandingMX

Tuesday, September 25, 2018

La fase de acercamiento ha comenzado

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha tomado cartas en el asunto y ha enviado a principios de este mes una misión exploratoria compuesta de tres personas: Marcie Mersky, Catalina Soberanis y Carlos Vergara, para buscar un acercamiento “real” entre el gobierno hondureño y la oposición. El objetivo es claro: identificar los puntos que mantienen estancado el fraternal encuentro de las dos principales fuerzas políticas contendientes por la presidencia de la república en las elecciones del pasado 26 de noviembre ‒el partido Nacional (PN) y la Alianza de Oposición contra la Dictadura‒.

Los funcionarios internacionales deberán presentar un detallado informe al Secretario General de la ONU, António Guterres, sobre lo que han observado e identificado en relación a la confrontación política, para que se decida desde ese organismo mundial el envío ‒para trabajar sobre el terreno‒ de una misión encargada de facilitar el diálogo nacional.

Esta situación nos demuestra una vez más que los hondureños no somos capaces de establecer verdaderos y auténticos diálogos endógenos que nos permita construir un verdadero plan de país y que a la vez nos haga transitar hacia una auténtica democracia que premie el ingenio y la honestidad y combata en todas sus formas las acciones al margen de la ley.  

Honduras

 

El génesis

El pasado 26 de noviembre, 6,046,873 hondureños eran convocados a elegir autoridades nacionales ‒presidente de la república; diputados-parlamentarios al Congreso Nacional; y alcaldes de 298 municipalidades‒, en medio de un creciente clima de crispación social, debido a un tema atípico en la vida política de la nación, esto es, la postulación para la reelección continua del presidente en funciones, el oficialista del PN, Juan Orlando Hernández (JOH).

Esto se agravó y generó sospechas de fraude electoral, cuando ‒en el nivel presidencial‒ los resultados que favorecían al principal contrincante, la Alianza de Oposición contra la Dictadura, con un 4.96% de ventaja porcentual ‒10,503 mesas electorales escrutadas de un total de 17,510‒, los representantes de dicha institución política, pudieron observar con una inflamable inquietud en los días subsiguientes, el achicamiento de la distancia.


Como ciudadanos, en un ambiente de paz y esperanza por un cambio político buscábamos pintar con nuestro sufragio un nuevo país. No obstante, después de una angustiosa espera de resultados oficiales, fue hasta la madrugada del 27 de noviembre cuando el magistrado presidente del TSE, David Matamoros Batson, en conferencia de prensa salía a comunicar de forma oficial los resultados que debió brindar en la noche del día de elecciones.

La estrepitosa caída del sistema digital de procesamiento de datos nos deja con un sabor amargo, pues a pesar de contratar los servicios de tres empresas que se encargaran de la transmisión, divulgación y auditoría del proceso eleccionario,  mismo que se convertía en un ejemplo de mala práctica pues no se cumplió con el cronograma de trabajo diseñado por la instancia organizadora de las elecciones a fin de cumplir a cabalidad con las expectativas generadas y de la que nos apropiábamos  los ciudadanos. 

Tal es así que la prolongada espera causó una peligrosa molestia entre la ciudadanía y produjo cuadros de inquietud entre los observadores internacionales, como los representantes de la misión de observación de la Unión Europea para las elecciones de Honduras (MOE, UE) quienes instaron al árbitro de la contienda, el Tribunal Supremo Electoral (TSE), a “no dejar espacios vacíos para las dudas”.

Honduras

 

De forma posterior, el ex presidenciable y popular presentador televisivo, Salvador Nasrrala, un outsider de la política doméstica, ha acusado reiterativamente que el TSE, bajo presión de JOH, logró cambiar el curso de los resultados a través de una doble estrategia. “Por una parte votaron los muertos, utilizaron identificaciones de residentes en Estados Unidos, y pagaron dinero a los partidos recién formados”, y, por otra parte, ‒continuó‒ “mandaron a duplicar más de cinco mil actas a la imprenta, para sustituir las que desfavorecían al presidente actual por otras que le favorecían”.

A continuación, un vendaval de protestas sociales, saqueo de negocios privados, daños a las instalaciones de instituciones públicas, no se hicieron esperar. La consigna era hasta entonces, evitar la formal toma de protesta de JOH, el 27 de enero de 2018, como presidente reelecto de los hondureños.

Algo criticable, pues es el encuentro fraterno, a través de la generación de ideas y consensos los que nos debe impulsar a construir los cambios de raíz que necesita nuestro país para avanzar en el progreso y reivindicación de los grupos sociales olvidados del sistema. La violencia solo conduce a lo mismo.  

Ya lo ha señalado en reiteradas ocasiones el Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, Ángel Garachana, en el sentido de aconsejar un acercamiento sin condiciones y sincero entre los dos contrincantes que han tenido el mayor caudal político (JOH y Salvador Nasrrala): “se los pido de corazón, piensen que están al servicio de Honduras”, ha clamado el religioso.

Ha surgido en el escenario socio-político hondureño, entonces, en este contexto de crisis, una junta de convocantes, integrada por reconocidas personalidades hondureñas que buscan “allanar” el camino para una solución definitiva a la extrema confrontación política, a raíz de los resultados del 26 de noviembre. Buscan que el diálogo tenga efectos vinculantes a través de la creación de una normativa jurídica.

De manera tal que, la realización de un diálogo amplio en ideologías y sectores, se hace impostergable. El diálogo debe incorporar a todos los actores sociales a fin de lograr consensos y reformas políticas electorales que permitan sentar las bases de transparencia y voluntad política para generar reglas claras de convivencia ciudadana, no importando la forma de pensar o actuar de “el otro”.

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La Alianza Opositora contra la Dictadura fue una fórmula híbrida que aglutinó los esfuerzos bipartidarios sólo en el nivel presidencial del partido Libertad y Refundación (LIBRE), y el Partido Innovación y Unidad Social Demócrata (PINU) para derrotar al presidente JOH. Debido al disenso socio-político se manejaron varios escenarios ‒y también por comunicaciones giradas por la dirigencia opositora al gobierno de turno que llamaron a un paro nacional del 20 de enero hasta el 27 de enero‒ para la toma de protesta presidencial; entre ellos el estadio nacional de Tegucigalpa (donde tradicionalmente se ha realizado) y el auditorio del Banco Central de Honduras (BCH), en el costado sur de la ciudad. Finalmente se realizó en el recinto deportivo capitalino.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras invitó para el acto de investidura a los embajadores y cónsules de los países con los que Honduras mantiene vínculos diplomáticos, entre ellos la embajadora de México, Dolores Jiménez Hernández.

La declaratoria de ganadores fue publicada en el Diario Oficial la Gaceta ‒similar al Diario Oficial de la Federación (DOF)‒ del 18 de diciembre del 2017, mediante el acuerdo 22-2017 del TSE. En la misma se patentiza una ventaja porcentual del declarado formalmente presidente reelecto, de 42.95% contra 41.42% del dirigente de la alianza opositora. 

Es así que la “bendición” a Juan Orlando Hernández vino desde tierras estadounidenses, del Departamento de Estado a través de un comunicado del 22 de diciembre de 2017 emitido en su página oficial, en el que reconocía el triunfo del reelecto presidente. En el documento llamaron “a un diálogo nacional sólido para sanar la división política en el país”.

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Después del reconocimiento público por parte del gobierno estadounidense “se unieron al coro” una veintena de países que reconocieron la victoria nacionalista, entre ellos el gobierno de México. Todo este cuadro político de polarización no hace más que reflejar la necesidad inmediata de realizar reformas electorales profundas que permitan, entre otras cosas: la despolitización de los entes de identificación ciudadana, del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE); de las mesas ciudadanas de votaciones, y la realización de una segunda vuelta electoral (que permita no dejar espacios vacíos a las dudas).

Pero además nos demuestra la sumisión a todos los niveles de la clase política hondureña a las directrices generadas en el seno de la diplomacia estadounidense; lo cual nos debe motivar a marchar a trabajar en la construcción de verdaderos mecanismos de control de nuestras acciones, enmarcados en el respeto mutuo, las buenas intenciones y el servicio y abordaje de políticas integrales que nos permitan sanar heridas e intervenir los diversos espacios de exclusión socio-económica para evadir subsecuentes actos de rebelión que no hacen más que conducir al quiebre y el estancamiento de los procesos de cambio y desarrollo económico.

La causa de la división

La violación del artículo 374 de la Constitución de la República Centroamericana, misma que ha estado vigente hasta las elecciones de 2013 y que establece, entre otras cosas, que “no podrán reformarse los artículos constitucionales que se refieren a la prohibición para ser nuevamente presidente de la república”. El presidente reelecto ha logrado, sin embargo, hacer uso de “algunas piezas políticas para facilitar su segunda postulación continua”. Ha logrado entronizarse por segunda ocasión consecutiva como dignatario nacional.

Observamos entonces, epidémicos cuadros de corrupción posibilitados por la sistemática politización de las instituciones públicas del país, mismas que deben dar paso a personal calificado-no importando su credencial política-para así acabar con el frustrado “clientelismo político”. Tradicionalmente en el país, las instituciones públicas han sido parte del botín del que se han beneficiado políticos-empresarios, debido a la facilitación de oportunidades laborales en razón de afiliaciones partidistas.

Manfredo Martinez
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA), Ciudad de México. Lic. en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Miembro Directivo de la Asociación de Egresados del Posgrado en Comunicación (ASEPEC UIA). Profesor de Periodismo en la UNAH. Ha sido colaborador de medios informativos en la Ciudad de México como: Revista C+Ibero (UIA) y Blog “Factor Tiempo”. Diario el Heraldo, semanario “Honduras This Week”, periódico digital “hondudiario.com”, Televisión Hondured, Radio Reloj, Mundo TV (en Tegucigalpa, Honduras). Ha colaborado con organizaciones promotoras de los Derechos Humanos como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y Centro de Atención al Migrante Retornado.

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