Cuando el azúcar deja de ser dulce… La Bioquímica de la Diabetes - Pt.1

Thursday, October 18, 2018
Ciencia

Cuando el azúcar deja de ser dulce… La Bioquímica de la Diabetes – Pt.1

>Beatriz Díaz Beatriz Díaz
abril 19, 2017

La Diabetes es una enfermedad que se hace presente cada vez más en México, en nuestras comunidades y familias. Esto provoca que, de manera directa o indirecta, conozcamos a más personas que son diagnosticadas.

Basta con entrar en el portal de la Federación Internacional de Diabetes (FID) para enterarse de lo que las estadísticas indican a nivel mundial:

  • 1 de cada 11 personas la padecen
  • 1 de cada 7 nacimientos es afectado por diabetes gestacional
  • Cada 6 segundos una persona muere por diabetes
  • 1 de cada dos adultos con diabetes está aún sin diagnosticar[1]

Con respecto a México, la FID reportó en 2015, la existencia de 11.5 millones de personas con diabetes y destacó que ocupa en el mundo el 10º lugar en niños con la patología y el 6º en adultos[2]. Sin embargo, a pesar de la incidencia, muchas personas que la padecen (o sus familiares) no saben qué es lo que ocurre en su organismo.

¿Por qué el cuerpo necesita azúcar?


El humano está compuesto de órganos como corazón, cerebro, hígado, pulmones, etc., formados por tejidos, que a su vez, contienen células individuales. Uno de los cuatro tejidos más abundantes es el músculo y existe una gran cantidad de órganos formados por este: músculo cardiaco (corazón), músculo liso (vísceras y vasos sanguíneos) y músculo esquelético (unido a los huesos para permitir su movimiento: bíceps, cuádriceps o abdominales, etc.).

Las dos principales acciones del músculo son la contracción y relajación que ayudan a mantener las funciones vitales y movilidad del ser humano. Todas las actividades que involucren la actividad de este tejido necesitan de energía que les permite funcionar y se da gracias a una molécula conocida como ATP (trifosfato de adenosina). Junto con otros sustratos como el calcio, las fibras de los músculos utilizan el ATP para poder llevar a cabo la contracción y por lo tanto sus funciones características.

Podemos deducir que, para lograr los latidos del corazón, la elasticidad de los pulmones en cada respiración, la digestión de los alimentos que consumimos, la postura corporal (de pie o sentados), el desplazamiento de nuestro cuerpo, el ejercicio, etc., se necesitan muchísimas cantidades de ATP.

¿De dónde obtiene el cuerpo el ATP?


Aunque no se puede consumir directamente, el cuerpo posee distintos mecanismos para obtener la mayor cantidad a partir de los alimentos que consumimos. Si ingerimos una comida que incluya una porción de carne, acompañada de ensalada, un poco de pasta o papas, una pieza de pan o unas tortillas y terminamos con un postre, habremos ingerido nutrientes de distintos tipos. Las moléculas que principalmente nos proporciona la comida se pueden agrupar en macromoléculas conocidas como: proteínas (carnes, lácteos, leguminosas, cereales), carbohidratos (pastas, panes, azúcares, cereales) y lípidos (grasas, mantequillas, aceites, etc.).

Los alimentos procesados pasan del estómago al intestino, ahí son absorbidos para llegar al torrente sanguíneo y a todas las células del cuerpo pero es necesario contar con un sistema que permita la entrada de las macromoléculas al interior celular.

Dicho sistema es regulado por proteínas que funcionan como compuertas que ante determinados estímulos permiten la entrada, o no, de lípidos, las mismas proteínas y carbohidratos a las células. Dentro, estas macromoléculas tienen una forma especial de degradarse hacia moléculas más pequeñitas (por medio de “rutas metabólicas”) y con ello permiten la producción de bastante ATP.

Consumo de azúcares


Con respecto al consumo de carbohidratos, en particular al de los azúcares, podemos encontrar distintos tipos: la fructosa, que ingerimos en las frutas y verduras; la lactosa, que obtenemos de los lácteos, algunas legumbres y que es una molécula formada por galactosa y glucosa; y finalmente la sacarosa que es el azúcar de mesa, formada por glucosa y fructosa.

Después de la absorción intestinal estos azúcares siguen su curso normal al hígado donde la galactosa y fructosa pueden convertirse en glucosa. Esto es importante, porque dentro de los mecanismos de la célula, la degradación de glucosa es donde comienza una de las rutas más importantes para la producción de ATP y en la que además se generan precursores para otras vías, donde se forma aún más ATP.

Sin embargo, la glucosa no puede entrar directamente a las células, porque la compuerta que permite la mayor parte de su entrada está regulada por una proteína más chiquita conocida como insulina. Esta es una hormona que no siempre está presente, entonces ¿cómo sabe el cuerpo que necesita producir insulina?

Una vez que ingerimos alimento y comienza a degradarse hasta producir glucosa, los niveles en la sangre se incrementan y “avisan” al páncreas que es necesario liberar insulina para que la glucosa que se está generando pueda entrar a las células y ser convertida en ATP.

En la parte dos de esta serie, se explicará qué pasa cuando las personas empiezan a tener fallos en la producción de insulina, tipos de diabetes y consecuencias en el organismo.

 

Referencias

[1] Atlas de la Diabetes de la FDI. International Diabetes Federation.7ª. Edición, 2015. Consultado de (http://www.diabetesatlas.org)

[2] Ibídem.