El "performance" de la lucha libre mexicana y la identidad nacional.

Saturday, October 20, 2018

México es un país lleno de procesos complejos y de una paulatina transformación de la idea de identidad.

En él se han encontrado o fusionado los más diversos grupos étnicos y ha sido escenario de la mezcla de pueblos y culturas. Es un país lleno de riquezas naturales, tradiciones y costumbres, con una historia compleja en la cual hemos creado una identidad muy particular y como ejemplo tenemos una religión que mezcla el catolicismo con antiguas creencias prehispánicas, una gastronomía que refleja el sincretismo de nuestros ancestros. Es un país donde la Coca-Cola puede ser parte de esencial de un rito para una curandera indígena y en donde un enmascarado puede ser un verdadero superhéroe.

Es así como la Lucha Libre pasó de ser más que un evento de masas a permearse en la cultura popular mexicana hasta el punto de convertirse en parte de nuestra identidad nacional. Esto se debe a que dicho acontecimiento es más que una simple obra donde se puede ver a los actores escenificando a gladiadores que combaten cuerpo a cuerpo por la victoria y a un público pasivo que aplaude al término de cada función. La Lucha Libre es un mundo complejo donde todos los participantes (luchadores, referee y público) se entremezclan y participan de este ritual. En este mundo, los luchadores son dioses que se presentan a la guerra y los asistentes sus fieles seguidores que los apoyan y ovacionan. Sus protagonistas están recubiertos de misterio y sacrificio.

 

Si bien en la Lucha Libre existe un punto focal que es el ring, la atención no sólo se limita a las acciones que ocurren en él, dejando al espectador a un lado. Todo lo que ocurre desde la llegada a la arena es parte del acontecimiento ya que cada elemento o personajes significan algo o no significan nada, eso dependerá de los asistentes.

Este evento se puede analizar bajo los conceptos que surgen a partir de las teorías de la vanguardia de artes escénicas con Antonin Artaud[1] (1896 – 1948) y Max Herrmann[2] (1865 – 1942), de las cuales surge el concepto de  Performance.

Artaud nos dice que en un Performance existe un cuerpo del dolor el cual nos obliga a estar totalmente fuera, pero nos da cuenta de nosotros, de una extrema fisicalidad donde no hay una representación (como lo es una obra teatral), sino una presentación corporal radical.

Es aquí cuando se presenta al luchador como algo físico y no una mera representación de su personaje; el cuerpo del luchador es su torso desnudo y sus cicatrices,  es el que sufre el dolor de las caídas y de los golpes, son sus botas y capa que decide usar para crear a su personaje, la máscara deja de ser un elemento representacional para convertirse en su verdadera cara.

Al momento de salir al cuadrilátero, el luchador no realiza una simulación o actuación ya que él es el personaje y se encuentra en un suceso real; se convierte en ese ser que emerge de la acción. En otras palabras, “Blue Demon” o “El Santo” dejan en el camerino al hombre que los llevó a la Arena y se convierten en los gladiadores y sus máscaras ya no son máscaras, son la esencia misma de lo que son o se convertirán.

El presente es esencial para Artaud ya que ahí es donde surge el acontecimiento y el peligro. El luchador hace una obra solo con una situación del aquí y ahora, ejecuta una acción en peligro y además también se pone al público en esa presencia del peligro la cual se disfruta. Los asistentes no están pensando en que están presenciando una representación sino que están absortos en el acontecimiento y el peligro que puede surgir ya que no es un evento programado.

Por otro lado, Herrmann  decía que el nuevo teatro o  Perfomance era un juego social y en este caso los espectadores del evento son participantes activos ya que también intervienen en la acción. Ellos colaboran directamente con lo que está pasando dentro y fuera del cuadrilátero comunicándose con los actores. La Lucha Libre mexicana no sería un Performance sin la participación activa del público. Las reacciones que surgen a partir de los acontecimientos pueden ser de enojo, sorpresa, frustración pero cada una es revelada de manera única. Al igual que otras Performances, las personas sufren la tortura ajena, se manchan de sudor o sangre y en ocasiones ayudan al luchador. Un ejemplo de esto es cuando los ayudan a levantarse después de haber recibido un golpe estando fuera del ring.

 

La Lucha Libre es un evento que escapa a la racionalidad de un espectáculo de masas común, esto se debe a que el sector popular de México lo adoptó como parte esencial de su forma de vivir. El espectador de un espectáculo u obra clásica debe de regirse bajo las condiciones que estos le proveen y estos condicionamientos son físicos y emocionales, desde cómo comportarse en la sala, que observar como primer y tal vez único plano, que sentir y en qué momento sentirlo, y en algunos casos cuando aplaudir y cuando retirarse. En la Lucha Libre, visto como performance, es todo lo contrario, el espectáculo es el que se condiciona bajo los requisitos que cada participante le pide. El espectador tiene la libertad de sentir, decir, actuar y pensar lo que desee; el luchador tiene la libertad de decidir si quiere realizar o no alguna acción y cual será. La lucha Libre, más que una representación, es una acción que escapa a un contexto de la vida social y cotidiana.

 

 

[1] Poeta, dramaturgo, narrador, ensayista, actor y director teatral francés. creador del estilo del teatro de la crueldad, fuente teórica más importante del Teatro del absurdo.

[2] Teórico alemán que dedicó su vida al estudio del teatro de vanguardia y contemporáneo.