Dia Internacional de la Tierra: Energía para deshacer los residuos que creamos.

Saturday, October 20, 2018

Nuestra sociedad requiere bienes de consumo para satisfacer sus necesidades. Para ello el ser humano es el transformador por excelencia. Hacerse cargo de los residuos requiere de energía y recursos.

Cuando los satisfactores y bienes de consumo llegan al fin de su vida útil, puede llegarnos un rayo de iluminación que haga que nos preguntemos de qué materiales están fabricadas las cosas e intuir la cantidad de energía que se requiere para hacerse cargo de los residuos. ¿Qué materias primas se utilizaron para su fabricación? Algunas veces resulta ser complejo descifrar sus componentes y es necesario conocer los componentes, para imaginar qué tanta energía se necesita para deshacer el objeto.

¿A qué energía nos referimos?

Lo que ya no sirve se desecha. Lo que se fabricó a través de métodos artificiales y tecnológicos modificó por completo su constitución y produjo materiales complejos con una personalidad distinta. El resultado es una entidad ajena e incompatible con los procesos presentes en la naturaleza. El ambiente ahora es incapaz de degradar y reincorporar los tejidos muertos a nuevos ciclos de vida.

 

Ahí yace el problema, y es la razón por la que se hace necesario invertir energía para echar a andar el engranaje de la gestión, cuyo motivo de existir es minimizar el daño que se puede causar al ambiente, a diferencia de dejar que se acumule por doquier. Esa energía de la que hablo se manifiesta de diferentes formas: combustibles para mover vehículos, energía eléctrica para operar maquinaria, pero también el hecho de que esté presente en el factor humano, hace posible que el engranaje funcione.

 

De la misma manera como se requirió energía para transformar el entorno; también al final de la vida útil de las cosas se necesita energía y recursos para hacer lo que la naturaleza no puede por sí sola: convertir esos materiales complejos en versiones inocuas.

La cadena comienza muy cerca de ti

La cadena de gestión de residuos comienza cuando se hace visible el material. Ya sea porque sacaste el bote de la basura o bien, llevaste algún artículo o equipo a un centro de acopio. Dicha actividad detona una maquinaria dedicada a su gestión, desde lo más básico como la recolección, el transporte y disposición final; hasta actividades más complejas como segregación, tratamiento, reciclaje, etc.  Todo requiere infraestructura, recursos, tiempo…, energía.

La realidad en términos de gestión de residuos sólidos urbanos en México es muy diversa. Existen poblaciones que no cuentan siquiera con recolección, incluso en algunas comunidades los vehículos recolectores transitan por las colonias esporádicamente y sin un calendario establecido.

 

También existen ejemplos de concentraciones urbanas como la Ciudad de México donde el sistema de gestión de residuos no duerme, de hecho cíclicamente asume desafíos con criterios adoptados internacionalmente que siguen líneas de sustentabilidad y cambio climático. La complejidad demográfica y geopolítica la obligan a accionar antes que el resto de las entidades.

Un tamal llamado Relleno Sanitario

De forma recurrente los municipios y estados se declaran incapaces de financiar sistemas más complejos de gestión de residuos, argumentando que existen otras prioridades.  Por tal motivo, y en el mejor de los casos se utiliza la modalidad de Relleno Sanitario para la disposición final ya que es considerada una alternativa viable y económicamente factible para minimizar los riesgos e impactos negativos al ambiente.

 

Dicha técnica consiste en depositar y compactar los residuos. Configurar celdas constructivas y crear un sitio estructuralmente estable, controlado y vigilado donde estos quedan confinados. La modalidad mencionada proporciona ventajas sobre el hecho de no hacer nada y permitir que se acumule al aire libre en barrancas y tiraderos a cielo abierto, es decir, una total inacción. Un ahorro de energía y recursos que resulta contraproducente.

 

Es mejor que los residuos estén enterrados a que floten por los canales y ríos, pues al final todo se nos regresa.

En fin, aunque queda mucho trecho por recorrer para construir un modelo integral de gestión de los residuos, lo importante es ponernos en acción al respecto.

Alain Castruita
Trabajó en operación del relleno sanitario más grande de Latinoamérica, el Bordo Poniente durante su última etapa de funcionamiento, lugar ideal para hacer catarsis sobre nuestra existencia en el planeta.