Keep Calm - No todo es lo que parece | LandingMX

Tuesday, April 23, 2019
Literatura

Keep Calm – No todo es lo que parece

>Bárbara Rivera Bárbara Rivera
febrero 20, 2019

Keep Calm – No todo es lo que parece

Sales del hotel en tu coche. Ese de las orquídeas o tulipanes, no recuerdas el nombre. Lo que si recuerdas es que la última vez que estuviste ahí pudiste salir con tu coche, de frente hacia la carretera, pero ahora hay una clase de barda que da hasta quién sabe dónde y no te deja pasar. 

Manejas en sentido contrario para buscar una salida y te das cuenta que fue una pésima idea cuando un camión viene hacia ti a toda prisa. Te metes como puedes al estacionamiento de un Starbucks para que no te choquen y ya que te quieres echar en reversa, de nuevo, hay una pareja justo atrás de ti que ni siquiera te ha visto. Piensas en tocarles el claxón pero igual y te ignoran, así que decides salir de ese pequeño lugar como puedes.

Llegas a una Universidad o piensas que es una Universidad porque en realidad no tienes idea de dónde estás. El edificio es de ladrillo con ventanales largos y un jardín frontal muy grande. 

Pasas por un pasillo y te diriges a la cafetería. Te sientas en una mesita pequeña rústica y antes de que te traigan la carta y decidas qué pedir te traen un vaso muy curioso con una bebida rosa y un popote partido a la mitad. Antes de preguntar, la mesera de unos veintitantos años, te da una explicación sobre esa bebida y aunque sólo escuches un bla bla bla pones cara de sorpresa.

-Te ayuda a rebajar algo- dice ella, pero quién sabe qué es, no te importa y te lo tomas, tiene un sabor a ponche de frutas con chía.

Pasan unos minutos y no sabes cómo terminaste sentada en el piso contra la pared, pero sigues sosteniendo tu vaso curioso con la mano derecha y sigues revolviendo los hielos con el popote cortado a la mitad.

Unos españoles se han sentado en tu mesa; posiblemente familia. El hijo está de mal humor y le grita a alguien; probablemente a su hermana. Ambos son güeros, altos, delgados. Tienen un aire alemán. La madre se sienta junto a ti… en el piso y te empieza a platicar.

Nuevamente sólo escuchas bla bla bla y pones cara de interesada, pero en realidad tu atención está en el lavamanos que tiene el baño. Te quedas viendo por un momento como cae el agua en las piedritas.
Te aburres y te levantas. Cruzas otro pasillo para llegar a la caja y pagar. Llegas y te das cuenta que no llevas tu cartera así que tienes que cruzar todo el pasillo de nuevo. 

Le dices a la señorita que te dé unos minutos, que irás por tu mochila y ella te dice que sí, de ahí no se va a mover. 

Antes de llegar a recoger tu mochila escuchas que la gente grita que está temblando pero no sientes nada. Bueno… quizá un movimiento leve en los pies. Bueno… quizá aumenta el movimiento. Bueno… quizá ya sentiste el terremoto y debes correr en dirección…. no sabes a dónde correr, pero sigues a todo el mundo.

Llegas a… un lugar que parece cueva con dos pisos.

Estás en el primer piso esperando que toda la multitud decida salir al jardín porque pues… nadie se mueve y no sabes qué demonios los está deteniendo. Ves que en el segundo piso pasan mucho más rápido, pero no puedes moverte hacia ningún lado así que solo tquedas viendo a la gente correr.

Un joven con esmoquin se detiene y te saluda con una mano, te muestra una botella de mezcal y sigue corriendo. Te das cuenta que era tu amigo el que ya no es tu amigo. Atrás de él corre una mujer con vestido blanco. Te saluda por tu nombre muy alegremente y sigue corriendo. Te das cuenta que es tu amiga la que ya no es tu amiga y te preguntas porqué ambos están tan felices si hay un terremoto y todo está colapsando y porqué demonios sigues parada como idiota si todo el mundo ya salió.

Sales, por fin a un jardín, y ves como los edificios realmente están colapsando. La gente corre hacia otro pasillo para cruzar a otro jardín y mientras todo el mundo enloquece, te quedas viendo cómo la iglesia arriba de una montaña se tambalea. 

Pasan unos minutos y por alguna extraña razón te parece lógico regresar por tu mochila así que vuelves a cruzar el pasillo y la cueva pero ya no encuentras nada porque todo está en ruinas. Te regresas al jardín.

No tienes teléfono, no tienes dinero, no conoces a nadie y te quedas parada viendo como un árbol a mitad de la nada se mueve de un lado al otro.

Dejanos un comentario