La tragedia del Joker y las sociedades generadoras de monstruos

Hace poco tuve la oportunidad de ver el previo de la nueva película sobre el Joker. Debo decir que sin haber visto la película y basándome en las generalidades que un simple teaser ofrece, me sentí profundamente interesado en la posible trama y la forma de abordar a este personaje tan significativo dentro del mundo de las historietas y del cómic, ya que me parece que al fin se tocará un elemento muy importante dentro del mundo narrativo de Batman, un elemento que durante años ha hecho que psicólogos y sociólogos usen como caso de estudio mucho de lo que sucede en la ficticia Ciudad Gótica.

Habrá que ver si la actuación de Joaquín Phoenix logra transmitir lo que creo se quiere comunicar con esta película, que es la terrible degradación que las sociedades humanas han sufrido en los últimos dos siglos, dando como resultado que actualmente no se tenga claro aquello que nos hace “humanos”. En otras palabras, creo entrever que esta película pondrá sobre la mesa a la ciudad moderna como el verdadero ente monstruoso.

Porque, queridos lectores, aunque Ciudad Gótica está inspirada en Nueva York, Detroit  y Kansas City, también es Río de Janeiro y sus favelas, es la Ciudad de México con los laberínticos caminos de Tepito y los reinos de sangre de Ecatepec y Venustiano Carranza, es todas las ciudades empobrecidas de España y sobrepobladas de la India.

Se nos presentará en esta película, me parece, al verdadero monstruo que no es otro que Ciudad Gótica como la gran urbe moderna que se devora y derrumba a sí misma, implotando desde su propio centro, desde su propia piedra angular que no es otra que la humanidad de los seres que viven en ellas y que está desapareciendo.

Resultado de imagen para ciudad gotica

Desde mi ventana se ve la marquesina del Palacio Chino. Un ruinoso buque que se hunde irremediablemente junto con el Centro histórico. Por más que los poderosos alardeen que la zona se está rescatando. Puro maquillaje para los reflectores y los ingenuos… solo espero que cuando termine de hundirse en el subsuelo, se lleve de corbata al resto de la ciudad”,

Bernardo Esquinca, libro “Mar negro”, Editorial Almadía.

Se nos presentará la realidad del Joker y de paso la de Batman, que no es otra que la de dos víctimas de Ciudad Gótica, y por tanto, de la falta de humanidad de nuestros días. Ambos personajes son los extremos de una misma tragedia, la de una sociedad hipócrita, ingrata, cruel y cuyos individuos desconfían de sus iguales tanto o más como de ellos mismos.

En Batman, “The Killing Joke”, el Joker cierra la historia del cómic con esta broma macabra «Verás, eran dos tipos en un asilo para lunáticos… Una noche, una noche deciden que ya no les gusta vivir en el manicomio. ¡Deciden que van a escaparse!.

Entonces, ellos suben a la azotea. Ahí, a unos metros del hueco entre edificio y edificio, se ven los demás tejados del pueblo desplazándose a la luz de la luna. Desplazándose hacia la libertad. El primer tipo salta sin problema a la otra azotea. Pero su amigo no se atreve a dar ese salto. Verás, le da temor caerse. Así que, el primer tipo tiene una idea… -¡Hey, aquí tengo mi linterna! Iluminaré el espacio entre los edificios. Camina por encima de la luz y te unes a mí-.

El segundo tipo niega con la cabeza y dice -¿Quién crees que soy? ¿Crees que estoy loco? ¡Vas a apagar la luz cuando esté a la mitad del camino!-.»

Hablamos de una sociedad que engulle a sus individuos más débiles pero que también crea, de vez en vez, a aquellos personajes que se rebelan ante el caos, verdaderos outsiders, inadaptados que como último recurso de defensa ante una realidad oscura optan por intentar destruirla completamente… o intentar salvarla, por lo menos lo que aún puede ser salvado.

El Joker y Batman son extremos del mismo dolorestán definidos por la locura, uno de ellos entregándose a ella al quemar todas sus fobias, virtudes y defectos por igual. El sinsentido del mundo moderno no puede dañar a un individuo así, porque él es la encarnación de este sinsentido. Y el otro, Batman, luchando contra la locura y “la nada” al auto imponerse una misión que defina su existencia, una misión que aunque encarna los más altos valores resulta ser inabarcable para un solo hombre, tan inmensa como para consumir todas las facetas de su personalidad y ponerla en peligro a cada instante.

Imagen relacionada

Héroe y villano son temidos y perseguidos por igual, la destrucción o la salvación de la urbe moderna no es aceptable para el gran ente de hierro que exige el sacrificio de sangre al que está acostumbrado, su desaparición o su renacimiento implicaría el propio renacimiento de la humanidad como concepto, las sociedades humanas, tal como están constituidas actualmente, niegan cualquiera de estas posibilidades y se mantienen en un estado de inacción.

Al final, El Joker y Batman son una metáfora del mundo moderno, seguirán existiendo cientos de Jockers y de Batmans en el mundo mientras el ser humano no se reconecte con su humanidad perdida y por ende, necesite crear “héroes” y “villanos” para justificar la existencia de una sociedad viciada, la gran pregunta es cómo reconectarnos. Quizá la respuesta sea volver a vernos como las criaturas frágiles que somos, aceptar que necesitamos los unos de los otros, sin caer en la ingenuidad de que esto se logrará de forma sencilla, el camino es largo y difícil pero el primer paso debe de darse en el corto plazo.