¿Ser optimista te hace tener una vida larga? | LandingMX

Sunday, December 16, 2018

Para los críticos de las ideas positivas, así como para los viejos cascarrabias, es una verdad incómoda que una perspectiva optimista parece conducir a una vida más saludable. Los científicos, con su molesta obsesión por los hechos, publican un estudio tras otro sugiriendo que una actitud optimista lo protege a uno del cáncer, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.

En un estudio realizado en un grupo de mujeres estadounidenses, las más optimistas fueron 29% menos propensas a morir durante un seguimiento de seis años, que las menos optimistas; en otro estudio involucrando también a hombres, las personas con una visión positiva del envejecimiento terminaron viviendo más tiempo.

Optimismo

 

No obstante, los pesimistas tienen algo para contraatacar: un nuevo estudio en ciencias psicológicas, destacado en el blog Research Digest que comparó los niveles de optimismo, colesterol y peso corporal entre las personas en los Estados Unidos de América y Japón, y descubrió que los estadounidenses son mucho más propensos a tener colesterol saludable y menos probabilidades de tener sobrepeso si son hábiles. Pero no hubo tal conexión entre los japoneses. Lo que explica la expectativa de vida de Japón es un montón de pescado y una fuerte tradición de cuidado familiar para las personas mayores. Esto no tiene nada que ver con ser optimista todo el tiempo.

¿Que está pasando? En estos estudios, es notoriamente difícil decir qué está causando qué. (Tal vez estar saludable es lo que te hace optimista y no al revés.) Pero una explicación plausible para el nuevo hallazgo que los investigadores respaldan es que los optimistas estadounidenses son más saludables porque el optimismo es, en Estados Unidos, un valor cultural fuertemente reforzado. Se supone que debes sentirte feliz y mostrarlo. Mientras que, en las culturas del este de Asia, como dijo el investigador principal Jiah Yoo, “la gente comúnmente ve que las emociones positivas tienen su lado obscuro: son fugaces, pueden atraer atención innecesaria de los demás y pueden distraer el enfoque en tareas importantes”.

Optimismo

 

En otras palabras, tal vez no sea el optimismo per se, sino estar en sintonía con la cultura imperante, lo que hace que los optimistas estadounidenses sean más saludables. Elimine la presión cultural para ser feliz, y los pesimistas llegaran a tener niveles saludables de colesterol también. Eso también podría explicar el hallazgo de 2015 de que la felicidad tampoco hace que las mujeres británicas vivan más tiempo. Di lo que quieras de la cultura británica, pero una presión implacable para parecer muy feliz no está entre sus fallas.

Sin embargo, si somos sinceros, nada de esto prueba el punto de que ser pesimista tiene sus ventajas. Lo que implica, de manera más incómoda, es que es más probable que seas feliz y saludable si compartes las actitudes y la cultura de las personas que te rodean. Seguramente no es una coincidencia que los países que mantuvieran como bastiones de su estructura de valores una orientación hacia la satisfacción con la vida, especialmente los daneses, los inventores del hygge (Condición de comodidad y cordialidad cómoda que engendra una sensación de satisfacción o bienestar), y los japoneses, para el caso, tienden a ser homogéneos, en lugar de diversos. Tal vez la clave no es su visión de la vida, sino el hecho de que todos los que le rodean comparten esa cosmovisión.

Optimismo

 

Como lo plantea la Sociedad Mexicana de Estudios de Calidad de Vida, estas reflexiones nos dejan una tarea fundamental al pensar en México, una sociedad que si bien se posiciona a buen nivel entre los países con mayor puntaje de satisfacción con la vida, fundamentalmente por la fortaleza de sus relaciones familiares, es una población con una estructura de valores que merece una profunda revisión en el Siglo XXI.

Esta clara tendencia al pesimismo, incluso con una propensión depresiva y este individualismo voraz que nos caracteriza; no serán los referentes que nos conduzcan a una mejor situación en lo colectivo a mediano plazo.

Pensar en las generaciones futuras nos deja la tarea de establecer un sistema de valores más positivo que podamos compartir los mexicanos a todo lo ancho de nuestra geografía y de nuestra diversidad sociocultural en un marco de acción democrático y con un estado de derecho eficaz.

Un sistema de valores que nos permita una cohesión nacional sin comprometer nuestra multiculturalidad local.

No parece una tarea sencilla, pero si la satisfacción con la vida de nuestros ciudadanos está condicionada por el acuerdo con sus pares en su entorno cultural local, es algo en lo que sin duda vale la pena reflexionar. Abonar con datos nacionales sobre esta dimensión cultural del bienestar es algo que con toda seguridad nos permitirá… Vivir con Sentido.

Roberto Arriola
Roberto es actualmente Presidente de la Sociedad Mexicana de Estudios de Calidad de Vida, iniciativa pionera para favorecer el desarrollo humano. Ha asesorado a organizaciones, nacionales e internacionales, en materia de desarrollo económico y social. Licenciado por Universidad Iberoamericana en Ciencias Políticas y Administración Pública, con Maestría en Comunicación donde ha impartido la cátedra de negociación y políticas públicas, entre otras materias.