¿Quién roba un banco conmigo? - Historia de un momento | LandingMX

Wednesday, November 14, 2018
Literatura

¿Quién roba un banco conmigo? – Historia de un momento

>Rafael Jiménez Rafael Jiménez
agosto 14, 2018

En estos días, semanas, meses, ocupo mucho de mi tiempo para buscar trabajo, reviso los portales habituales de búsqueda de empleo y en Facebook soy miembro de varias páginas donde ofertan vacantes en comunicación, marketing, publicidad, diseño, etc.

Tengo claro que el país atraviesa una situación complicada en cuanto a oportunidades laborales y que desafortunadamente hay mucho desempleo; lo que provoca que muchos tomen decisiones arrebatadas y extremas.

Las redes sociales son muchas veces catapultas de marchas y de movimientos que impulsan al ser humano a tomar acciones cuando algo no está bien o solo se quieren hacer escuchar.

Muchas veces veo que varios individuos publican su situación laboral o buscan hacer negocios con otros usuarios, lo que me puso a pensar qué pasaría si escribo en Facebook: “¿Quién me acompaña o me ayuda a robar un banco?” Estoy seguro de que la desesperación de muchos por no tener la solvencia económica podría provocar que varios me ayudaran.

¿Qué mensaje transmitiría? ¿Qué dirían mis amigos? ¿Qué tiene que estar pasando por mi mente para poder escribir o siquiera pensar tal cosa? ¿De plano estoy tan mal? ¿En verdad robar un banco me ayudaría a resolver mi futuro? ¿Soy el único que piensa algo así?

No sé bien qué pasaría, si la ciberpolicía me buscaría para interrogarme, seguro varios me mandarían mensajes privados para insultarme o preguntarme de qué se trata. Vivimos en un país en donde cualquier cosa puede pasar.

En caso de que mi mensaje tuviera éxito y en verdad decidiera robar un banco para salir momentáneamente de mi situación económica, ¿cómo escogería a los miembros que me ayudarían a organizar el atraco? ¿Preguntaría si tienen armas?, o ¿han robado alguna tienda o algo que se les parezca? Son muchas las preguntas y en caso de responderlas todas, vendría la parte decisiva, escoger un banco y robarlo o abortar la misión.

En las películas parece la cosa más común y sencilla, nada del otro mundo, pero en la vida real seguro es diferente. Pensaría en un banco con poca vigilancia, con varias rutas de escape, que no haya ningún módulo de policías o estación cerca del banco, que el flujo de gente sea poco, obviamente sin violencia, solo buscamos el dinero.

El banco tendría que ser uno que tuviera bastante flujo de efectivo. En cuanto a los miembros de la banda o grupo o como se llame, tienen que ser calmados, cero violentos, inteligentes, con cosas que perder para evitar contratiempos, personas honestas por increíble que parezca, digo, al final solo buscamos salir de nuestra situación económica.

Tendría que ser rápido, la realidad es que sigo sin tener un plan de acción para el momento de la verdad. ¿Entraríamos con armas y gritando o acapararíamos todas las ventanillas? ¿Cuándo hagan corte? ¿Buscar a alguien que trabaje en el banco? El responder a cada una de estas preguntas me podría tomar mucho tiempo. Me tomo la cabeza, respiro, siento un malestar emocional en mí, me agobia la situación, no sé qué hacer.

Me imagino 3 escenarios probables: 1. Que tengamos éxito y nos escapemos con el botín, 2. Que nos capturen y vayamos a la cárcel y 3. Que al momento de la verdad nos acordemos de que hay otras opciones y nos echemos para atrás.

Suponiendo la primera opción, es un hecho que dependiendo del monto es la tajada y de a cuanto nos toca, la ecuación es sencilla, entre menos personas seamos mayor será el monto, entre más dinero, más lana para todos, y la última y más adecuada, menos personas, más dinero, mayor ganancia. Supongamos que somos 5, y nos robamos 2.7 millones de pesos, nos tocan 540 mil pesos, que en realidad ayuda, pero no resuelve.

Después pienso: vendrán las angustias, las traiciones, la tensión, el querer más, “si ya lo hice una vez, por qué no hacerlo de nuevo”, por qué no ser un asalta-bancos profesional, al final la causa es justa, no encontrar oportunidades laborales o un empleo bien remunerado, me orilló a asaltar un banco. Pero también puede ser la adrenalina, lo prohibido, el exceso. Me puedo imaginar persecuciones en auto, viajando a otros países, escondiéndome, siendo un fugitivo, una vida llena de emociones y de acción.

Encarcelado, golpeado, mi familia visitándome en prisión, solo asumiendo la responsabilidad de mis actos, sufriendo el encierro y las inclemencias de estar preso. Muerto en el atraco o por resistirme al asalto y dejar a mi familia desolada. Cuando abrí los ojos pensé: “mejor sigo buscando empleo.”

Fin.