Los Reyes Magos como comienzo de la Navidad | LandingMX

Tuesday, September 25, 2018
Cultura, Historia

La Epifanía como prolegómeno de la Natividad

>Roxana Álvarez Roxana Álvarez
enero 05, 2018

Aunque parezca apenas un suspiro, un breve pestañeo, nos encontramos ya en un nuevo año, un 2018 que aparenta estar lleno de vicisitudes; ojalá también lo esté de prosperidad, dicha, paz y mucha felicidad. De manera del todo vertiginosa transitamos por el periodo de Navidad y Año Nuevo. Épocas en que los regalos, adornos, pinos decorados, luces multicolores y anhelos de deseos por cumplir rondaron por doquier y llegan los Reyes Magos.

Las calles, los almacenes, comercios, transportes y avenidas mostraron una actividad característica de esa época de ponche y pastorelas. Mientras tanto, las áreas contables y financieras enfrentaron largas jornadas de “cierre de ejercicio”. Fue, sin duda, un tiempo lleno de contrastes en todos los sentidos; pues al igual que cualquier ciudadano de a pie, Santa y los Reyes Magos también padecen las repercusiones de la crisis económica. Fue época de preocupación y esperanza; de meditación y reflexión; de logros y pendientes por hacer.

Reyes Magos

 

Como he comentado a lo largo de mis colaboraciones, todas nuestras costumbres y tradiciones tienen una explicación y origen históricos. Como se imaginarán, la Navidad no es la excepción. Por ello es que deseo hablarles de los Reyes Magos, esos hombres de Oriente que, como sucedió hace ya tantos siglos, siguen ofreciendo regalos a todos los pequeñitos, y no tanto, cuyas buenas acciones a lo largo del año merecen una recompensa en forma de dulces, juguetes, ropa o, por qué no, útiles escolares. Esto explica que en muchos hogares haya un nacimiento que los representa y aguarda impaciente la llegada de los obsequios.

Reyes Magos

 

Como es costumbre, para entrar al tema debemos hacer nuestro recurrente viaje al pasado, para así seguir a la estrella que guió a nuestros personajes. Para lograr nuestro cometido debemos hacer referencia a san Mateo, quien en su evangelio así nos narra la venida de los Reyes Magos:

… unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén  y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. […] vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Espero que compartan un primer cuestionamiento que surge de la lectura de san Mateo, ¿cuántos magos eran? Segunda pregunta: ¿cómo se llamaban? Una tercera cuestión: ¿de qué lugar venían? En efecto, la fuente no aporta información para resolver nuestras dudas y aquí es donde entra la historia, esa como construcción, esa como símbolo y representación, esa que se forja y arraiga a lo largo de los tiempos para llegar hasta nuestro presente.

Reyes Magos

 

Resulta entonces que los Reyes Magos son producto de siglos y siglos, de muchos espacios, de cientos de autores y de una posterior socialización y apropiación de un cúmulo inmenso de información. Pero vayamos al principio, a la Epifanía que se celebra, en Occidente, cada 6 de enero. Vale decir que esto no fue siempre así, pues durante los tiempos del cristianismo primitivo, justo en esa fecha de enero, se conmemoraba la Natividad de Cristo; incluso muchas iglesias orientales mantuvieron ese calendario. Pero en los tiempos del emperador romano Constantino I, hacia el año 313, se otorgó el reconocimiento a las iglesias helenísticas y entonces el día de la Natividad cambió al 25 de diciembre. Con ello, el 6 de enero resultó exclusivo a los Reyes Magos. Es por esta razón que hablo de la Epifanía como prolegómeno de la Natividad; y aquí también les recuerdo aquello del cambio en las efemérides, la cronología se altera pues la historia está en permanente construcción.

Reyes Magos

 

Pero ¿qué pasó después?, se preguntarán. Aquí entran los siglos, los espacios y los autores. Como ya dijimos, san Mateo no nos dice en ningún lugar que fueran tres los magos, pero al ser tres los regalos se extendió la creencia de que habían sido igual número de magos; aunque menciono que en Armenia, y en otras regiones, el número llegó hasta doce. Ahora vayamos a eso de ser “reyes”, pues san Mateo tampoco dice nada. Aquí aparecen los autores, uno de los padres de la Iglesia, Tertuliano (ca.160-ca.220), insinuó que esos magos eran gobernantes de algún reino. A esa creencia se sumó el abad san Cesáreo de Arles (ca.470- 573) y luego Carlomagno (ca.742-814) consolidó la afirmación a través de todo el simbolismo que rodeó su coronación (año 800). Una vez aclarado el punto, vayamos a eso de “ser magos”. Si nos apegamos a la teología, la magia tiene un sentido negativo, se asocia con el Demonio. Entonces aquí encontramos otra vez a los autores. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) aclaró que, en aquellos tiempos, el terminó “mago” era sinónimo de “hombre sabio”. Ahora sí, con este breve recuento ya comprendemos el porqué son tres y que en efecto eran sabios reyes. Un aspecto más, sus nombres. Como siempre agoto mis caracteres, resumiré comentando que, para evitar confusiones con otros relatos, los Reyes Magos se representaron como tres generaciones de una sola dinastía; siendo Melchor el mayor (barba blanca), Baltasar el medio (barba oscura) y Gaspar el joven imberbe.

Reyes Magos

 

Debo agregar que, en el año 1164, los restos de los reyes fueron trasladados a Colonia, por instrucción del emperador alemán Federico I (ca.1123-ca.1190). Con ello, el lugar se convirtió en sede de coronaciones y lugar de peregrinación. Luego de esto, como podrán suponer, ya con la reliquia, el sitio de adoración y lo extendido del relato, para el siglo XIII no había duda alguna del número, naturaleza y nombres de los magos de Oriente. Una última cuestión, ahora que menciono la geografía, ¿de dónde eran? Aquí otra vez tenemos a los autores y también a la fascinación que siempre supuso Oriente para los occidentales. Primero se dijo que venían de Persia, Babilonia o Arabia, pero muy pronto, en el siglo VIII, un monje inglés, Beda el venerable (ca.672-735), concibió que “místicamente” los reyes representaban a los tres continentes: África (Baltasar), Asia (Gaspar) y Europa (Melchor). Como imaginarán, a América arribaron los Reyes Magos cruzando el Atlántico, pues todo un sistema de creencias, forjado durante siglos y siglos, desembarcó al tiempo que los conquistadores, los frailes y los exploradores.

 

Reyes Magos

 

El relato completo es un poco más largo y complejo que mi breve resumen y es por ello que, si les resultó de interés el tema, les dejo aquí la liga a un texto que habla profusamente de los Reyes Magos, su autor es uno de los académicos de número de la Academia Mexicana de la Historia, el doctor Antonio Rubial, y es altamente recomendable.

De momento no me resta sino desearles un muy próspero 2018 y, por supuesto, una muy dichosa Epifanía; esperando, como obsequio para mí, poder llevarles más historias en este año que comienza.

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