Sociedades del Siglo XXI - Una renuncia inesperada | LandingMX

Saturday, October 20, 2018

Corría la mañana del viernes 16 de febrero cuando la población hondureña ‒acostumbrada a los sobresaltos que afectan sus procesos de desarrollo‒ conocía de la renuncia de Juan Jiménez Mayor, como Vocero y Jefe de la Misión de Apoyo contra la Corrupción e Impunidad en Honduras (MACCIH). El exfuncionario internacional dejaba como legado una extensa carta a la ciudadanía hondureña en la que reconocía ‒entre otras cosas‒ “falta de comunicación personal” con Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

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Cabe recordar que la MACCIH se instaló formalmente en honduras el 19 de abril de 2016 (como un respaldo de la OEA), con la misión de ayudar a la fiscalía del país en la investigación de “emblemáticos” casos de corrupción que, sobre todo en los últimos años, han asolado las esperanzas de los hondureños en la construcción de un país con acceso en igualdad de condiciones a una justicia que tradicionalmente ha estado acomodada a grupos de poder, políticos-económicos, y que mantienen “secuestrado al Estado” (palabras textuales del ciudadano europeo, Miguel Moreno, quien mientras absorbe una taza de café en el centro de Tegucigalpa, resiente la “falta de opciones reales para los ciudadanos capacitados en el país”).

Jiménez Mayor también ha sido enfático en señalar la “falta de colaboración” del estado hondureño al no aprobar normativas importantes, como: la ley de colaboración eficaz; rebaja a las penas de delitos de corrupción. Acusa también que el Sistema Nacional Anticorrupción (recién instituido en Honduras), “no podrá funcionar si no se le dan las herramientas necesarias para cumplir su trabajo”.

Recientemente hace unas semanas, la MACCIH había liderado en conjunto con la Unidad Fiscal Especial contra la Impunidad de la Corrupción (UFECIC) del Ministerio Público ‒en un caso de impacto‒, la investigación de la red de diputados (cinco parlamentarios hondureños) que había gestionado fondos del Estado y que supuestamente había terminado en cuentas bancarias particulares.

El caso quedó eventualmente cerrado, debido a la resolución de la magistrada de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Alma Consuelo Guzmán, encargada de dictar sentencia, invocó la reforma a los artículos 16 y 131-A de la Ley Orgánica del Presupuesto. Esta acción de investigación pasó de tal forma al Tribunal Superior de Cuentas (TSC), un ente politizado como la totalidad de instituciones públicas. Tiene hasta tres años para conocer el destino final de los fondos.

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Es importante remarcar que la MACCIH surgió a raíz de masivas protestas lideradas por líderes de oposición y, convocadas con el apoyo de diversas tecnologías digitales de comunicación desarrolladas en diferentes ciudades de este país centroamericano.

Asimismo, pedían a la creación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Honduras (CICIH), una copia de su par de Guatemala. La consigna era única en ese momento: el gobierno que conducía Juan Orlando Hernández (JOH), facilitaba y toleraba prácticas corruptas en la administración pública. La respuesta vino desde la OEA, por lo que se resolvía la creación de la MACCIH.

La lucha y el triunfo contra el fenómeno inhumano de la corrupción pasa por un trabajo de construcción de ciudadanía ética, en los distintos espacios académicos, empresariales, religiosos; pero también se requiere de la profundización en la generación de políticas laborales que coadyuven a cimentar bases sólidas para incrementar la empleabilidad y oportunidades para los hondureños.

Por su parte, Estados Unidos que tradicionalmente ha incidido en lo que se “se debe hacer” en el país, ha insistido en que trabajarán con la OEA para identificar un proceso “rápido y transparente” a fin de elegir al nuevo jefe de misión de este organismo.

Sin lugar a dudas, la corrupción empobrece; es un agente que pervierte las relaciones sociales, polariza sociedades, y cimbra los esfuerzos nacionales para construir democracias que respondan efectivamente a las necesidades básicas de los ciudadanos, en tres áreas claves, como lo son: el acceso al trabajo, sistemas eficientes de salud (en donde haya medicinas para contrarrestar las diversas enfermedades), y estructuras educativas modernas (tanto en materia de facilidad y equipamiento de tecnologías contemporáneas, como la gestión adecuada de textos educativos que posibiliten la creación y potenciación del espíritu crítico-reflexivo, tendiente a innovar en los distintos niveles escolares).

Así las cosas, no cabe dudas que la voluminosa burocracia institucionalizada en Honduras ha sido históricamente un elemento adverso y permisiva a los actos al margen de la ley, y –consciente e inconscientemente- han sido terrenos fértiles a la corrupción.

Posdata: Las prácticas de promoción y permisión de actos corruptos rayan lo burdo. Tal es el caso del equipo de fútbol Infop de la Liga Nacional de Ascenso, que era financiado con recursos de la instancia encargada de la identificación ciudadana, el Registro Nacional de las Personas (RNP): informa, Diario El Heraldo: http://www.elheraldo.hn/pais/1153853-466/ministerio-p%C3%BAblico-y-tribunal-superior-de-cuentas-indagan-financiamiento-del-equipo-infop

Manfredo Martinez
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA), Ciudad de México. Lic. en Periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Miembro Directivo de la Asociación de Egresados del Posgrado en Comunicación (ASEPEC UIA). Profesor de Periodismo en la UNAH. Ha sido colaborador de medios informativos en la Ciudad de México como: Revista C+Ibero (UIA) y Blog “Factor Tiempo”. Diario el Heraldo, semanario “Honduras This Week”, periódico digital “hondudiario.com”, Televisión Hondured, Radio Reloj, Mundo TV (en Tegucigalpa, Honduras). Ha colaborado con organizaciones promotoras de los Derechos Humanos como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y Centro de Atención al Migrante Retornado.