La protección y fomento de la libertad de expresión en el continente americano es una “necesidad”, a la cual debe adherirse todo esfuerzo individual y colectivo, a fin de salvaguardar este principio esencial para el avance de la civilización. Esto lo ha entendido Diario El País (Grupo Prisa), que ha lanzado y hecho eco este 4 de abril de la campaña: ¿Y tú que piensas?, denominada como la “primera campaña de marca” de la última década, a fin de abrir voces a todas aquellas expresiones plurales con el propósito de impulsar el “espíritu crítico” que posibilite el libre flujo de ideas que a posteriori vendrían a normalizar una “sana” transferencia de opiniones, en un escenario global actual, caracterizado por la expurgación de “el otro” que no comulga con las ideas “vendidas” como fantásticas desde entornos en condición de poder, (llámese político, empresarial, religioso, y, fundamentalista, etc).
Cabe destacar que este rotativo español observa la región como un aliado mediático estratégico en la movilización y transferencia de recursos simbólico-periodísticos para la “comprensión” del mundo; tal es así que dispone de oficinas en diversas ciudades entre las cuales se encuentran: Ciudad de México, Washington, Bogotá, Buenos Aires y Sao Paulo.
En un principio, me permito creer que iniciativas como estas son “fundamentales”, en tanto, hay una serie de acoso hacia la prensa, a distintos niveles en los escenarios locales. Ya lo dejaba entrever recientemente el fotoperiodista ibérico Gervasio Sánchez, en un conversatorio con periodistas en formación de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en el sentido de que “es más fácil y seguro publicar en medios ajenos al propio país”, haciendo ver quizás el cúmulo de intereses en las geografías nacionales, lo cual imposibilita mediatizar contenidos libres de censores. La voz de la experiencia, en un mundo donde los regímenes de izquierda o derecha se han “agigantado” debido a cierto grado de “apatía” en el involucramiento para gestionar el cambio social, misma que ha sido aprovechada al máximo por estos “lideres”, que aprovechan de una u otra manera las circunstancias para acaparar adeptos y “secuestrar” espacios de ciudadanos faltos de formación en civismo democrático y en la cultura de adiestramiento para trabajar por el bienestar común.
Bajo mi punto de vista, la digitalización en las comunicaciones humanas ha venido a convertir en una especie de “exorcismo” todas las acciones gestionadas desde lo nacional, para convertirlo en global, a fin de “granjear” simpatías externas para la consecución de objetivos conducentes a la protección del estado derecho y a la profundización en el goce de las libertades públicas consagradas en los más variados instrumentos jurídicos vinculantes (tanto nacionales como internacionales).
Por otra parte, esta iniciativa generada por el diario español se constituye en el mismo en un respaldo al importante papel que los periodistas desempeñamos en la cotidianeidad, como “arquitectos” de nuestra realidad y constructores de esquemas de pensamiento (que a mi parecer deben ser encuadrados en torno a la esperanza en que el cambio y la transformación de nuestras ecologías de vida solo es posible mediante la renovación de actitudes, la perseverancia y la disciplina), valores que cimentan carácter y destrezas para sobresalir.
Indudablemente que la plataforma planetaria digital ha venido a crear la “necesidad” de crear vínculos horizontales entre audiencias y empresas mediáticas, en tanto la comunicación de mensajes es en doble vía, lo cual incuestionablemente es provechoso, en tanto los periodistas somos mediadores entre todas aquellas instancias de poder y la ciudadanía, lo cual nos sella con la etiqueta de servicio público.
En definitiva, campañas como estas vienen a reafirmar la “obligación” de todos -ciudadanos de “a pie” y líderes políticos”- de proteger, promover y blindar libertades básicas como la de expresión, a fin de conocer sobre nuevos escenarios retóricos que comuniquen “desde el pueblo” sobre diversas experiencias de vida, qua a la larga servirían como insumos para la producción de nuevas historias.

Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA), Ciudad de México. Profesor de Periodismo en la UNAH.
Ha sido colaborador de medios informativos en la Ciudad de México y Honduras, así como para organizaciones promotoras de los Derechos Humanos como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y Centro de Atención al Migrante Retornado.

Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana (UIA), Ciudad de México. Profesor de Periodismo en la UNAH.
Ha sido colaborador de medios informativos en la Ciudad de México y Honduras, así como para organizaciones promotoras de los Derechos Humanos como el Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas y Centro de Atención al Migrante Retornado.